Prejuiciómetro mexicano | Miguel Pena Roma

Prejuiciómetro mexicano

Considero interesante ésta nota de Jacobo Wapinski, un editorialista invitado en el periódico El Norte de México:

Adán y Eva, recién creados, no tuvieron memoria genética ni tiempo de exposición suficiente para desconfiar de las serpientes. En contraste, sus descendientes aprendimos a juzgar con juicios previos, o prejuicios.Buscar evidencia que apoye las creencias que ya tenemos e ignorar información que las desacredite se conoce como “sesgo confirmativo” y ha sido estudiado con resonancia magnética de imagen (fMRI). El Profr. Drew Westen y sus colegas de la Universidad de Emory presentaron sus resultados en la conferencia anual de la Sociedad de Psicología de la Personalidad y Social.

Los sujetos de estudio eran del Partido Republicano o Demócrata, que cuando recibieron evidencia de opiniones contradictorias de sus candidatos, intentaron explicar éstas en una manera sesgada que apoyara a su favorito.

Durante el experimento, las partes del cerebro que más se asocian con el razonamiento registraron muy poca actividad. En contraste, las áreas involucradas en procesar emociones, como juicios morales y las relacionadas con premio y placer, estuvieron muy activas. Se concluye que el área cognitiva busca encontrar las conclusiones que se anhelan; además se refuerzan eliminando emociones negativas y activando las positivas.

Las implicaciones de este estudio conciernen a todos los campos de interacción humana: social, económico, moral, religioso, científico, político y otras. En el social, discriminamos con prejuicios de género, color de piel, forma de ojos o preferencia sexual. Prejuicios afectan la actividad económica desde erigir barreras de intercambio de mercancías y personas, hasta seguir sembrando cultivos obsoletos.

El sistema judicial seguro es afectado por prejuicios que distraen las manos de Temis sosteniendo la balanza y la espada. Hasta los científicos son afectados, nótese como ejemplo cuánto talento se manifiesta en las armas de destrucción. Las religiones difícilmente podrán dejar de estar sesgadas, pero podrían ser más tolerantes que otras para acabar con tantas muertes en el nombre de Dios.

Este estudio, referido a la política mexicana, señalaría el mismo sesgo hacia candidatos y partidos de nuestra preferencia; explicaría por qué antes que la PFP entrara a Oaxaca ya habíamos tomado partido en el conflicto y ambas partes no lo pueden resolver pacíficamente. Entenderíamos mejor el lío causado por una elección cerrada, el apoyo o crítica a ciegas a favor y en contra del plantón en Reforma. Reduciría el tiempo y gasto absurdos en campañas, cuando sólo los indecisos pueden cambiar de opinión. Ayudaría a que los electores dedicáramos energía a ponernos de acuerdo -no en desacuerdo- en lo que somos expertos. Sobre todo, a valorar las ideas políticas por lo que son: nube pasajera, conexiones neuronales, experimento en el cerebro.

Un cerebro sin prejuicios es tal vez una quimera que elude nuestra condición humana, programada con juicios y valores que defenderemos contra viento y marea. Aunque este experimento indica la baja probabilidad de alterar las conexiones neuronales que nos hacen razonar de cierta manera, también es parte de la condición humana tratar de convencer al otro hacia nuestro punto de vista. La alternativa de la picota, el garrote o el machete como instrumento proselitista es una estrategia que puede ser desplazada con el uso del argumento.

Entre chiste y no, sugerí a mediados de año, el uso de un “mentirógrafo”, un aparato hipotético para medir la mentira en el cerebro de nuestros candidatos presidenciales, y mostrarlo a los televidentes.

A la luz de lo que nos dejó el pasado ejercicio electoral, propongo para usos posteriores el uso de un “prejuiciómetro”, esta vez aplicado a los electores, antes de emitir nuestro voto. Tal vez una mirada interna a las áreas de emociones y de razonamiento en nuestro cerebro, al evaluar a los candidatos, nos ayude a ser ciudadanos más sabios.

Información produce libertad, se dice. Curiosamente, estos vocablos comparten tres letras: ira. A falta de ambos, ¿habrían Adán y Eva levantado barricadas en el Paraíso, después del edicto de expulsión?

Ahi queda de tarea ;)




3 comentarios para 'Prejuiciómetro mexicano'

  1. lightme

    Interesante nota, esto demuestra que razonamos cuando nos da la gana…y no todo el tiempo, lo cual ya es bastante molesto en nuestras personas.

    Aun recuerdo que mis amigos pejistas, calderonistas, priistas y demás hablaban mellas de los otros politicos y de los propios decian pues yo “creo” que el va a ser mejor bla bla bla…nótese el creo, creo, creo…deseo mejor dicho.

    Ahora cuando hablen de politica y de sus candidatos les voy a decir…tu no crees, es más, ni siquiera estás pensando cabroncete ( si soy muy jodio y directo con mis trato a las gentes… X’D )

  2. Miguel

    Gracias por tu comentario lightme, que bueno encontrarte por aqui ;)

  3. Ruth

    Es como dice Daniel Goleman: La inteligencia emocional es más importante que el cociente intelecual.

    Y añado yo: Pero algunas gentes le vendría cultivar también lo segundo…

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