Lástima de restaurante | Miguel Pena Roma

Lástima de restaurante

Ayer tuve una comida que normalmente celebramos una o dos veces al mes dependiendo de los compromisos de cada elemento de la “hermandad” con unos amigos, acostumbrábamos a frecuentar siempre el mismo local por la característica cocina y el servicio especial que nos deservaba, con el “efecto restaurante” de la plaza situada en Calzada del Valle 401 de Monterrey (NL - México), - por efecto defino la multitud de restaurantes que han aparecido como setas en ese conglomerado de negocios - uno de mis amigos decidió que probáramos el Salute!, justo encima del Starbucks, que por cierto si visitais el sitio web y haceis “click” en la pestaña de “internacional”, México no aparece, quizás en Monterrey hay tres Starbucks fantasmas (señalad ésto como curiosidad).

Bien, llegué primero como es normal dado que es una costumbre europea llegar puntual a las citas, al contrario de las costumbres de Monterrey donde es considerado “naco” (léase “kitsch” en el resto del mundo) llegar puntual, curiosidades de las culturas y viva la Virgen porque nos hicieron diferentes. Me atiende un “capitán“, una “malformación lingüistica” mexicana en la gerarquía hotelera internacional que denomina con la palabra francesa “maître” al jefe de comedor de restaurantes y hoteles, hasta llegar a México conocía sólo capitanes de nave, de varias armas de los ejércitos, pero nunca en mis viajes por el mundo encontré un “capitán” de restaurante, de todas formas presento mis respetos a éstos valientes capitanes que liderean nuestras comidas en México.

Dicho “capitán”, amablemente me atiende y me acompaña al bar para ofrecerme una bebida mientras espero la llegada de mis camaradas, me llega mi Coca-Cola y efectuo un par de llamadas para conocer las coordinadas de mis amigos, me comunican que no han reservado, tomo una mesa, me llega una llamada del primero que está subiendo las escaleras, a los 10 minutos llegan los demás, ambiente cálido, hace un mes que no nos vemos, muchas cosas que contar, tantas que nos perdemos en la charla y la mesa está vacía, tomo el control y pido unos crab-cakes (pastel de cangrejo) y una tártara de salmón al centro, los crab-cakes son sabrosos, lástima del excesivo chipotle y demasiado espeso el empanado, si quereis algo especial en crab-cake hay que probarlos en Sea Captain’s House (Myrtle Beach, South Carolina, USA), la tártara de salmón sabe a refrigerador con crema, ya me estoy perdiendo, llega otra vez el momento de la mesa vacía, de comida, la charla es siempre feróz, se cruzan nociones, contactos, citas, es un maremagnum de comunicación, entre nosotros además está un hijo de la Gran Bretaña que es un experto de comunicación en Monterrey, hacía un año y medio que no lo veía y estoy feliz de verlo feliz, la fuerza está contigo Luke. El caos continua, igual que yo me ocupo de ordenar comida, un amigo de Saltillo, persona especial en lo absoluto, se encarga de ordenar vino, la curiosidad es que empieza por vino Australiano, y sigue con vino Sudafricano, cuando me doy cuenta y calculo lo que falta para llegar a México imagino que el próximo será italiano, alguien niega los tintos italianos y sugiero un tinto Rioja, ahí viene la debacle, me pierdo en una conversación y veo que traen un Beaujolais, Noooooo! Ése vino, a parte de ser francés, es un vino de campesinos que se vende como “vino nuevo”, en Italia lo llaman vino de castañas, porque se adegua al otoño cuando es precisamente temporada de castañas y se acompañan con éste vino nuevo que no tiene cuerpo todavía debido a su juventud, al oir mi desaprobación Luke intenta remediar diplomáticamente pidiéndole al camarero si tienen castañas, ése toque de humor inglés nos quita el mal sabor francés.
Llega la hora de ordenar los platos fuertes, leemos la carta una vez mas, ésta vez más concentrados, uno de los amigos sugiere que yo sugiera, valga la redundancia, ya que el menú se presenta en italiano, empiezo a leer y me encuentro una de las pastas más conocidas internacionalmente, “Spaghetti alla carbonara”, me gusta muchisssimo, leo los ingredientes y…..falta el huevo, inmediata sensación de fraude, es como si en Helsinki leyeras en un menú que te dan tortilla de patatas sin huevo, sugiero a éste punto ignorar las pastas, pueden ser “falsas”, vamos por un risotto de camarones y tomates secos, el camarero (en local “mesero”) se arruina totalmente ofreciendo generosamente queso parmesano rallado, se me escapa la risa, me preguntan y respondo que si en Italia le meto queso parmesano en un plato de pescado me hechan del local, risas y continuamos, el risotto está sabroso, no han usado el tipo arroz ideal para éste plato que es el Arborio, quien ha pedido un sashimi de atún desgraciadamente lo siente “refrigerado”, Luke (la fuerza estará siempre contigo) pide un atún sellado y le llega sellado con nevera y todo, osea (papi nuestro que estás en los supercielos), sacado del refrigerador y sellado queda crudo pero frío por dentro, lástima porque el aderezo era bueno. Alguien sugiere una fondue de chocolate, me exalta, el médico me lo ha prohibido pero puedo “frecuentarlo” una vez al mes, nos llega todo el show acompañado de manzana, kiwi (¿con chocolate?) fresas y plátano, entablamos la batalla típica de cualquier fondue que se respete (éste es mio, no, es mio, etc) y con máxima desilusión, los más adictos al chocolate nos damos cuenta que además de ser chocolate de bajíssssima calidad, se les quemó antes de llevarlo a la mesa, lo devolvemos, sigue la amena charla que dura otras tres horas entre llamadas, emails, chistes y busqueda desesperada de los camareros, para deciros el colmo, uno de los comensales se “pierde” media hora para ir a buscar unos regalos de Navidad, nos avisa que está en el estacionamiento (parking) y pide ayuda para llevar las cajas, inmediatamente uno de nosotros pide a un camarero que nos haga el favor de bajar a ayudar a nuestro amigo, el camarero se “reune” con el “capitán” para decidir si debe o no debe ir, nos manda un tercer elemento para preguntar que es lo que necesitábamos (parece que no están preparados a dar el servicio que requiere “la zona”, o como dirían en San Francisco: The City), mientras me alzo y voy en busca de mi amigo, ya ha subido las escaleras, lo ayudo, no nos abren ni la puerta del restaurante, en ésos momentos son las 6 de la tarde, hay 3 mesas ocupadas en todo el local, en proporción hay dos personas de servicio para cada cliente, es la última playa como dicen en Italia, si no eres capaz de dar un buen servicio cuando no hay nadie…………..

Clasificación:

Atención: 0 Normal
Cocina: -2 Irregular y congelada
Servicio: -3 No presente
Total: -5




7 comentarios para 'Lástima de restaurante'

  1. Luke Betts

    Corroboro todo lo arriba mencionado.
    Mi gran amigo Miguel, tu que sí eres duro, pero hay que decir que así fue la experiencia, tanto en términos gastronómicos como de servicio.
    Lo afortunado es que cuando estás en buena compañía es prácticamente imposible que ningún restaurante – por malo que sea - logre convertir la reunión en algo desagradable.
    En fin, hasta la próxima aventura culinaria, y que nos salgue igual de divertido pero tal vez un poco más apetecible.
    Yo llevo las castañas, por si se ofrece.
    Un fuerte abrazo,
    Luke
    (And may the force be with you too)

  2. German Ramirez Cepeda

    Dios nos envia los alimentos y el demonio a los cocineros
    Thomas Deloney.

    Llega un tipo a la mesa de un restaurante y le dice al mesero:
    Fijate bien lo que te voy a pedir; Me vas a traer unos huevos estrellados uno crudo con “baba” y el otro totalmente cocido al grado que parezca goma; un café tibio que parezca agua de calcetin… ademas pan casi quemado… mantequilla que este congelada…un jugo de naranga agrio y rebajado con agua…frijoles frios y una rebanada de queso rancio…
    El mesero le dice: oiga señor, eso es muy dificil de preparar…y el tipo le contesta: ¿ A si cabrón ? ayer me trajiste lo mismo y sin ningún problema..

    un abrazo a todos …
    German
    (Lo mejor fue que disfrute su compañia)

  3. Miguel

    Luke, tu visita me honra porque no es “de perdido” (como dicen algunos en México) y tu si controlas la comunicación, haré lo posible que para el próximo lunes no haya Beaujolais en la comida y asi te ahorras las castañas.

    Un abrazo

  4. Miguel

    German, sólo tu podias comentar con un estilo….tuyo,ja,ja,ja

    Tu compañía es siempre especial, sólo te ruego que no pidas vino de Sudáfrica :P

  5. deysimar

    hola soy una mujer de 20 años que anda buscando novio soy sencible y ya me voy a graduar de derecho

  6. Carmen

    En Italia la comida se sirve como en Italia, nada más, te recomiendo que visites restaurantes cuyos dueños y cocineros sean italianos, hay uno en la colonia cuahutemoc, en san nicolas de los garza, sobre ave. fidel velazquez, casi frente a home-depot….ah, y no esperes que el argot sea el mismo en europa que en México….definitivamente no….eso se aprende en los viajes, no?

  7. Miguel

    Gracias Carmen ;)

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