Creo que el estacionamiento no es suficiente o al menos poco adecuado en el aspecto ambiente, dado que era la inauguración, dicho estacionamiento estaba lleno hasta los topes y se respiraba dióxido de carbono (CO2) en forma exagerada emanado por los tubos de escape de los automóbiles en circulación.
Cualquier fin de semana, las páginas de sociales despliegan una boda espectacular, donde únicamente en arreglos florales para la iglesia desembolsaron más de 100 mil pesos.
Éstos son apenas destellos del alto consumo de lujo en la Ciudad y su área metropolitana.
Los showrooms de las boutiques de diseñador, dirigidos hasta hace unos años a luminarias de Hollywood, magnates y figuras de la realeza, ya están al alcance de los más leales y poderosos compradores regios, y las mujeres llevan la batuta al momento de gastar.
Los exitosos trunk shows de Vuitton, por ejemplo, ofrecen además, algunos productos, como joyas, ropa y zapatos, que no están a la venta en la temporada, que solicitan directamente a ParÃs o quedan en lista de espera.
Niñas de 5 ó 6 años, hijas de las señoras más fashion, estrenan ahà su primer bolso y ropa de marca, ya que varios modelos Ãconos se reproducen para las pequeñas, creando asà una nueva generación consumidora de artÃculos de lujo.
Un miembro de un equipo coordinador de moda, quien pide omitir su nombre, porque en este suntuoso mercado la discreción se cotiza como el oro, platica que para las exhibiciones privadas, las tiendas aportan los datos de la clienta, con quien se programa una entrevista previa.
"Le preguntamos el tipo de flores, comida y música que le gustarÃan durante la sesión. Además, su talla de ropa, calzado y colores preferidos".
Con esa información inicia la selección de los artÃculos que una o dos modelos del tipo y color de cabello de la invitada lucirán.
La fuente detalla que con los varones casi siempre ocurre a la inversa: a ellos les llevan trajes, camisas, corbatas, zapatos y accesorios hasta la comodidad de su oficina.
En la localidad, la tendencia va en incremento, con la expansión de marcas exclusivas, spas y agencias de autos.
El año pasado, Nuevo León obtuvo el segundo lugar nacional en ventas de Mercedes Benz, con 892 unidades, de entre 330 mil pesos y 5 millones 500 mil.
En el reino del glamour Hace 13 años, Versace y Fendi causaron la locura entre los fashionistas y pusieron a estas tierras en el mapa de las capitales de la moda.
Tras su apertura en el 2003, Louis Vuitton se colocó muy pronto entre las primeras cinco del Continente Americano, en lo que a ventas se refiere.
Una de sus clientas comparte que las compras en los trunk shows pueden ser millonarias, considerando que hay artÃculos como el reloj Tourbillon, de oro y diamantes, de un millón de pesos, o bolsas desde los 10 mil y hasta los 300 mil pesos.
Reconoce que vestir de marca le proporciona seguridad, porque “como te ven, te tratan”.
"Claro, si te vistes asÃ, debes tener ingresos, coche y casa de cierto nivel. Una cosa te empuja a la otra, aunque abundan los 'wanna be' que traen bolsa buena, viven en la Del Valle, y son puras apariencias, pagan renta y batallan para mantener ese estatus".
La vocera de una casa de modas con medio centenar de VIC dice que quienes antes viajaban de shopping a Nueva York, prefieren consumir aquÃ, ya que las tendencias van a la par del extranjero.
Rolando Regalado, coordinador de bodas, afirma que los enlaces en Monterrey pueden considerarse entre los más lujosos del paÃs, y en alguna que otra ocasión, del mundo.
Recuerda una fiesta donde habÃa unas islas enormes sólo para la botana, incluida una variedad de quesos finos, salmón, caviar, angulas y frutas australianas, en bowls de plata, y del centro de las mesas surgÃan exquisitos arreglos que llegaban hasta el techo.
"Los invitados de otras ciudades donde estos eventos suelen ser sencillos, quedan boquiabiertos. De puras flores para la iglesia gastan, a veces, 135 mil pesos, o por ocho segundos en los que se enciende una cortina de fuegos artificiales, 25 mil".
Hay bodas en las que trasladan a los asistentes en avión, los hospedan en playas privadas, y el festejo es un dispendio millonario.
El poder y la belleza La imagen y el confort corporal son otros aspectos donde los regios no dudan en invertir.
Existe la necesidad de conseguir algo que coloque por encima de los demás, señala, como si el producto asegurara esa distinción, esa clase.
"Acaparar bienes de lujo se vuelve un cÃrculo vicioso. Ahora quiero el carro más grande, ahora que pongan mi nombre en el motor, o lo que otros no puedan alcanzar, y muchas personas sin esa solvencia se angustian por no acceder a ese nivel.
"Son quienes compran productos pirata de diseñador, o se privan de lo básico para adquirir lujos, o se endeudan más allá de sus posibilidades, arriesgándose a problemas serios".
"Es la manifestación de una vanidad exacerbada, porque las personas buscan ser exclusivos y excluyentes, sentirse más seguros e incrementar su autoestima, y es probable que sus relaciones interpersonales se entablen de acuerdo al beneficio que puedan traer".
El consumo desmedido exacerba el valor de los objetos, no importa cuánto cuesten, si la publicidad dice que sólo será de unos cuantos, hay que comprarlo.
Es la cultura del 'mix-n-match', un coctel de lujo genuino con muchos más clones de bienes caros.
Es algo que ocurre particularmente en esta ciudad, donde el lujo reservado a bolsillos millonarios comienza a salpicar a una clase media que se esfuerza al máximo por ser parte de ese glamoroso estilo de vida.
Aqui va un artÃculo que leà en El Norte acerca de las reglas o leyes en la ciudad de Vancouver (Canada): “Estará vedado en la ciudad el ruido resultante de la reunión de dos o más personas en cualquier momento, cuando una o más voces humanas se eleve por encima de una conversación común”, exige el artÃculo 6555 de la ley cÃvica de la ciudad canadiense de Vancouver.
Las multas por hacer ruido oscilan entre los 100 y 2 mil dólares canadienses, dependiendo del volumen y las reincidencias del ruidoso.
En esta ciudad, donde durante la Segunda Guerra Mundial estuvo prohibido hacer crema chantilly ante la escasez de alimentos, el reglamento cÃvico moderno censura hasta lo que no se imagina.
Pasear por un centro comercial y no comprar, merece una multa. Regar su jardÃn o cortar el pasto fuera del horario permitido está penado. Tocar música en la playa es una falta grave.
Y es que cualquier ruido que supere los 70 decibeles en lugares públicos está sujeto a estrictas restricciones.
Si se tiene en cuenta que una conversación normal tiene 60 decibeles y el ronroneo de un refrigerador es de 40, gritar, o simplemente subir la voz, ya implica violar la ley.
En la playa tampoco se pueden usar figuras inflables en el agua, correr, jugar con pelotas o pasear mascotas sin un permiso especial.
Tener mascotas requiere de un permiso de la AlcaldÃa, que cuesta 65 dólares anuales.
Ésto es lo que tenia que haber hecho Páez en vez de ir censurando bikinis y haciendo el ridÃculo, darles a sus ciudadanos reglamentos que les impongan el civismo que no demuestran tener.