Patatas asadas perfectas

Hoy vamos a preparar una guarnición deliciosa, unas Patatas asadas perfectas, y digo perfectas porque no se pueden mejorar.
Lavamos y pelamos 1,5 kg. de patatas de nuestra preferencia, guardamos las pieles en una red de cocina o en un paño atado, cortamos las patatas a cuadros, si las patatas son pequeñas las cortamos sólo por la mitad. Lavamos otra vez para eliminar impurezas.


En una cacerola con 1,5 de agua y 15 gramos de sal de mar colocamos las patatas y la red con las pieles, esto sirve porque la piel de la patata contiene mucho sabor.

Cocinamos las patatas durante  15 minutos, mientras precalentamos el horno a 190 grados.
Una vez cocinadas las patatas las colamos agitando un poco el colador para que se limen los ángulos y permitan la absorción del condimento una vez en el horno, dejarlas escurrir bien para que no estén mojadas al meterlas en el horno.

Mientras las patatas se están secando ponemos 4 cucharadas de aceite de oliva en una placa y la ponemos en el horno 5 minutos para que se caliente, aquí tenemos un truco maravilloso, si hemos guardado (yo siempre lo hago) algún fondo de cocción de un asado, pollo, cerdo, conejo, o tenemos grasa de pato, sustituiremos el aceite por el fondo de cocción añadiendo solamente una cucharada de aceite de oliva para impedir que se queme, para mi gusto, el máximo sabor se logra utilizando grasa de pato.

Cuando el aceite está bien caliente añadimos las patatas, mezclamos con cuidado y dejamos cocinar en el horno durante una hora.
Pasados 20 minutos  sacar la placa y girar las patatas con cuidado para que se cuezan por todos los lados.

Pasados otros 20 minutos (40 en total) vamos a darles vuelta a las patatas otra vez y añadimos 4 dientes de ajo pelados, guardando las pieles del ajo, y las agujas de dos ramas de romero, yo lo uso seco porque el fresco tiende a aromatizar demasiado.

Cuando faltan 10 minutos para terminar controlamos si las patatas están bien tostadas y crujientes, eventualmente subimos el horno a 230 grados hasta terminar.

Mientras cocinan las patatas vamos a calentar una cucharada de aceite de oliva en una sartén pequeña, cuando el aceite está bien caliente le echamos las pieles de ajo y las freímos con cuidado que no se quemen, eventualmente cuando las echamos retiramos la sartén del fuego para que acaben de freírse sin quemar. Luego las depositamos sobre un papel absorbente para eliminar el aceite y en un mortero, con cuchillo o con la mano las desmenuzamos hasta crear un polvo.

Foto: Recetin.com

Sacamos las patas del horno las ponemos en una bandeja y espolvoreamos con sal de mar molido y el polvo de ajo que tenemos preparado, decoramos con unas ramitas de romero fresco.

Las podemos servir para acompañar aves y carnes asadas.

Print Friendly
 
 
 
 
 
shared on wplocker.com