Ravioli a la Bolognesa

Después de un pequeño periodo de silencio, aquí estoy de nuevo con una receta que es una de mis pastas favoritas.

En éste caso los vamos a preparar “a la bolognesa” como es típico en Italia, pero tienen muchas variantes en el relleno, son muy buenos los ravioli de queso, también se pueden preparar rellenos de pescado o marisco (gambas, cangrejo,etc), de verduras, en fin, basta tener un poco de creatividad y ya está. 😉

Primero vamos a preparar la pasta, usaremos 100 gramos de harina por comensal o porción que queremos servir, un huevo y una pizca de sal por cada 100 gr. de harina.

Vamos a formar un “volcán con la harina en una superficie plana, en el agujero central añadiremos los huevos y la sal, hay quien le añade una cucharada de aceite de oliva para ligar la masa. Mezclamos bien el compuesto hasta obtener una masa homogénea, una bola de textura suave, si por caso se os vuelve poco elástica, añadir un poco de agua. Cubrimos con película de cocina y dejamos descansar por 30 minutos.

Con un rodillo o máquina de pasta vamos a preparar dos láminas de pasta de unos 2 milímetros de espesor, las depositaremos sobre una superficia plana y enharinada para que no se pegue.

Cortamos dos rectángulos de la misma medida, se hace henarinando la parte superior de la pasta y sobreponiendo a ésta la otra capa de pasta, cortamos y las separamos.

Ahora vamos a preparar el relleno, que en éste caso es de carne y la preparación la podeis encontrar en éste enlace: Ragú a la bolognesa

Una vez tenemos listo el relleno vamos a ir colocando montoncitos (más o menos una cucharada de café) de relleno sobre la pasta, respetando la distancia mínima de dos centímetros en bordes y entre el relleno, completada ésta operación vamos a colocar la otra capa de pasta por encima, suavemente vamos a ir presionando la pasta para que quede pegada en las intersecciones con la pasta del fondo.

Cortamos los ravioli con un corta-pasta o un molde que podéis encontrar en las tienda especializadas.

Ahora prepararemos la salsa, medio kilo o un kilo de tomates en lata del tipo “pelati”, muy buenos si encontráis la marca italiana Cirio. Si no hay, pues podéis usar puré de tomate.

Sofreímos una cebolla bien picada, con una nuez de mantequilla y un chorro de aceite, cuando ya se está caramelizando, añadimos un diente de ajo picado finamente, dejamos dorar el ajo y añadimos el tomate, una cucharadita de sal, y a gusto un par de hojas de albahaca.

Sofreímos a fuego bajo sin que la salsa quede demasiado espesa.

Ahora hervimos los ravioli en agua salada, cuando salen a flote quiere decir que ya están listo, los colamos y los añadimos a la salsa, mezclando con cuidado, los servimos acompañados de una generosa dosis de queso parmesano rallado.

Los raviolis también los podéis hervir en un buen caldo de carne y servirlos como sopa, rociándolos siempre con parmesano. También se pueden rellenar de una combinación de quesos a vuestro gusto, luego calentamos mantequilla (sin dejarla quemar, para éso añadiremos una cucharadita de aceite) con dos o tres hojas de salvia, cuando los ravioli están hervidos, saltearlos en la mantequilla y servir, siempre con queso parmesano. 😛

Buen apetito! 😉

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