Vino Espacial

Cuando abrimos una botella de Cabernet Sauvignon esperamos encontrar un cierto aroma, puede ser afrutado, quizás con una nota de pimienta o cuero y ahora quizás un ligero soplo de meteorito con el nuevo “Vino Espacial“.


Eso es lo que podemos encontrar en el vino producido por Ian Hutcheon, un inglés que trabaja en Chile y piensa que una infusión con un pedazo de meteorito da un sabor más “vivo” a su vino Cabernet.

Hutcheon posee un viñedo en el valle de Cachapoal (Chile) y tiene interés por la astronomía desde hace mucho tiempo. En el 2007 abrió su propio observatorio, el Centro Astronómico Tagua Tagua, actualmente el único sitio donde se puede comprar el vino “Meteorito”, aunque Hutcheon tiene intenciones de exportarlo al resto del mundo en futuro.

El trozo de meteorito usado para “perfumar” éste vino tiene tres pulgadas de diámetro, tiene 4.5 billones de años, probablemente proviene del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, y cayó en el desierto de Atacama hace 6.000 años.

Prácticamente el meteorito pertenece a un coleccionista americano, al cual no le importa que su inapreciable pedazo de roca espacial se marine en un barril de vino tinto durante 12 meses.

Hutcheon declaró que quería “dar a todos la oportunidad de tocar algo del espacio: la historia misma del sistema solar, y sentirlo a través de un gran vino”.

[Créditos imagen: Corbis, NASA (editada por Ian O'Neill)]

Vía: Discovery News

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Limoncello

Os presento el Limoncello (pronunciado limonchelo), un licor típico del Sur de Italia, ya conocido internacionalmente y que puede acompañar la sobremesa en vuestras comidas, existe en el mercado pero como siempre es mejor hacer las cosas en casa para gozar el producto natural sin las sofisticaciones de la industria, acordaros que una de las tendencias de la gastronomía mundial en el 2012 va a ser el uso de productos orgánicos, del huerto, hechos en casa, nada de sifonazos moleculares de nitrógeno líquido.

Limoncello

Como siempre en las recetas famosas hay disputas sobre quién fue el inventor, los datos que me han reportado algunos amigos me dicen que el licor nació en el 1900 en una pequeña pensión de la Isola Azzurra (Capri), Maria Antonia Farace, la dueña de la pensión cuidaba un hermoso huerto de limones y naranjas, su nieto abrió un restaurante y la especialidad del local era precisamente un licor de limón que preparaba siguiendo la receta se su abuela. En el 1988, Massimo Canale, su hijo, inició la producción artesanal registrando la marca “Limoncello”.
Realmente, en Sorrento y Amalfi también se citan historias y leyendas sobre la producción del tradicional “licor amarillo”.
Debido a la expansión de éste licor a nivel mundial, los productores se han protegido de las imitaciones reservando la denominación de Indicación Geográfica Protegida, por consiguiente el original limón de Sorrento debe ser producido en uno de los municipios del territorio que va desde Vico Equense a Massa Lubrense y en la Isla de Capri.

Después de esta premisa cultural pasamos a la receta.
Como va a ser difícil que encontremos limones de Sorrento, usaremos limones, posiblemente orgánicos para que no hayan sido tratados químicamente, podemos usar limón amarillo o limón verde (lima), claramente dando éstas opciones rompo las reglas originales, pero hay que facilitar la cosa para que podamos fabricarlo en cualquier país.

Empezamos lavando y pelando 8 limones teniendo cuidado de no incluir la parte blanca de la piel, ya que esto haría que el licor resultara amargo.


En un recipiente que se pueda cerrar herméticamente colocamos las pieles de limón con un litro de alcohol de buena calidad (95 grados), se cierra el recipiente y se deja reposar en un lugar oscuro a temperatura ambiente durante un mes, en éste modo la infusión irá absorbiendo el aroma y el color del limón.
Pasado el mes, colocamos un litro de agua en una cacerola con 800 gramos de azúcar, ponemos a hervir, sacamos del fuego cuando el azúcar se ha disuelto totalmente formado un jarabe líquido. Dejar enfriar completamente.
Ahora añadimos el jarabe a la infusión de alcohol y piel de limón y volvemos a guardar por 40 días en lugar oscuro y a temperatura ambiente.

Pasados los 40 días filtramos la infusión con un embudo cubierto por una gasa a las botellas o recipientes que servirán para guardar el Limoncello.

Las botellas se guardan en el refrigerador y el Limoncello está listo para servir bien helado, en copitas, o sobre helado y frutas como está de moda últimamente.

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Vino en botella de papel

Reciclar, calentamiento global y ambiente, éstas son las palabras que directamente o en modo subliminal rodea últimamente nuestras vidas con más insistencia, hay personas que son conscientes de los problemas del ambiente, hay otras personas que lucran con la excusa del ambiente aunque realmente no les preocupe, es un poco como la gente que vive preocupada por cosas que nunca van a suceder y otra gente que se preocupa cuando el problema sucede y ya es inevitable.


En toda esta consciencia o inconsciencia sobre el deterioramento de nuestro ambiente hay quien se inventa cosas que seguramente serán del agrado de los llamados ambientalistas generando negocio y en algún modo a la conservación por medio de productos reciclables o biodegradables, pero según mi opinión no tienen en cuenta de ciertos “pequeños detalles” que pueden causar un efecto negativo en gran parte de los consumidores de su nuevo producto.

Un ejemplo es la empresa británica Greenbottle, que ya produce botellas de leche “verdes” biodegradables, y ahora quiere lanzar al mercado la primera botella de vino de papel, la empresa espera reemplazar los 15 millones de botellas de plástico desparramadas por Inglaterra y que necesitan 500 años en descomponerse.

La cadena de supermercados Asda del grupo Wallmart ya ha demostrado interés en ésta nueva botella, la cual está fabricada como otros recipientes biodegradables y contienen el vino en una bolsa de plástico.

Y ahora llegamos al punto, entiendo lo del ambiente, reciclar, etc. pero probablemente éstos caballeros ingleses no beben vino, o al menos vino “decente”, ya que para todo el mundo de la gastronomía, enología, sommeliers, gourmets, foodies y amantes del buen vino en general, lo de la botella de papel con el vino metido en una bolsa de plástico representa un sacrilegio al Dios Baco y a la milenaria tradición ligada al vino y su cultura.

¿Cómo vamos a meter un Barolo o un Vega Sicilia en una bolsa de plástico?

Creo que es mejor que sigan fabricando botellas de leche, haciendo eso ayudan al planeta y no le arruinan la vida a los amantes del vino.

Via inhabitat.com

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Sgroppino

Para iniciar éste año voy a inaugurar la sección de Bebidas, y dado que estamos en período de fiestas vamos a iniciar la categoría con el “Sgroppino”, una bebida que inicialmente se servía entre durante las comidas para cambiar el sabor del paladar entre plato y plato, algo muy parecido en la gastronomía oriental donde se come jengibre para cambiar sabor entre distintos tipos de comida, de hecho se dice que el “Sgroppino” llegó a Venecia desde Asia a través de la Ruta de la Seda.

El Sgroppino actual nace el 1528 en Venecia, donde se servía en las mesas de la aristocracia como refinado intermedio entre los varios manjares, en dialecto veneciano se llama “sgropin”, y en español se conoce como sorbete.

Su preparación es muy sencilla, para 4 personas en una licuadora metemos 3 copas de vino Prosecco muy frio, y en su defecto el vino espumoso que tengáis a mano, un buen Cava por ejemplo, 300 gramos de helado de limón, y dos copas de Vodka (se puede usar Vodka al limón), mezclamos todo hasta que se forma una espuma, si no va bien con la licuadora, podemos batir la mezcla a mano con un batidor, y si teneis un shaker mejor todavía, lo podemos servir en una copa alta o una copa de flauta (flûte) entre plato y plato o como se acostumbra últimamente se sirve al terminar, como un postre/digestivo.

Que tengáis un Feliz Año y que todos vuestros deseos se cumplan.

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