Catón y el Peje
Los pejefans me obligan a continuar a publicar cositas del peje (es “boring”), no les basta con escribir en sus blogs y generar spam en los agregadores, vienen a escribir en mi blog que no es precisamente el sitio indicado, aqui va una disertación de Catón en El Norte:
Nadie podrá acusar a López Obrador de haber propinado un golpe bajo a Calderón, o de haber incurrido en guerra sucia cuando en la recta final de la campaña lo acusó de tráfico de influencias en favor de su cuñado incómodo. En la guerra y en el amor -se dice- todo se vale, y la política es la madre de todas las batallas.
Desgraciadamente, lo que aquí menos importa es si la imputación que hace AMLO es cierta o no. También suele decirse: “Miente, miente, que algo queda, y Palo dado ni Dios lo quita”. Ciertamente el efecto de la acusación ha sido grande, y aunque al final el cargo no se pruebe tendrá consecuencias significantes en la candidatura de Calderón.
Para muchos la palabra de López Obrador es dogma: a pesar de todas las evidencias en contrario, lo juzgan portador de la pureza política y de la verdad. Por eso el panista debe apresurarse a redargüir el dicho de AMLO, y a demostrar que es falso su señalamiento.
Parece poco probable que teniendo Calderón aspiraciones presidenciales -las tenía ya cuando fue secretario de Energía-, haya puesto en riesgo su candidatura propiciando en modo tan burdo el enriquecimiento de un pariente, y menos todavía en un tiempo tan cercano ya al inicio de la campaña por la Presidencia. Pero ahí está la acusación hecha por López Obrador, acusación que en buena parte ha anulado los efectos de la victoria que según la mayoría de las encuestas obtuvo el panista sobre el perredista en el último debate. Si Calderón no quiere que el golpe que el hábil López Obrador le propinó con tanta oportunidad lo dañe irremisiblemente, debe exigir que su acusador aporte pruebas que sustenten sus afirmaciones. Por desgracia en este caso no es aplicable el principio de justicia por el cual el acusado es inocente hasta que no se pruebe lo contrario. Aquí el acusador puede acusar sin presentar evidencias de su dicho, y una vez causados los efectos de la imputación dejar en el acusado la carga de probar su inocencia.
Aun así Calderón debe hacer frente a ese cargo, y comprobar que -como dice su eslogan de campaña- tiene las manos limpias. Si él no las tiene, ya ninguno de los tres principales candidatos las tendrá… 
Y para darle una nota de color, no os olvideis de ver las Bolsas AntiPeje en RegioBlogs.