Archivo de categoría: Salsas y Aderezos



Esencias en Cocina

Hoy hablamos de las Esencias en cocina, hace algunos años la cocina o al menos algunas cocinas del mundo han evolucionado pasando por diversas fases que han tenido nombres muy “fashionistas”, como la cocina “fusión”, que está basada en unir cocinas e ingredientes de distintas culturas, en práctica, lo que hago cada día yo en mi cocina ya que en México no encuentro los ingredientes necesarios y tengo que crear versiones semejantes de mis platos y de consecuencia eso me convierte en un cocinero “fusión”.


Mi visión sobre ésta evolución es que antes de ponerse a inventar , algunos cocineros dejaron un momento los cacharros de la cocina y empezaron a razonar como los diseñadores de moda, durante mis años de trabajo he tenido mucha experiencia en éste campo y precisamente en Italia, donde la moda se respira, entonces veo que emulando las técnicas de mercadotecnia empleadas durante años y años por los “creadores” de la moda y el estilo, empezaron a volver a cocinar lo mismo dándole nuevos nombres, y generando realmente líneas de moda, efectos que han dado fama y éxito a muchos restaurantes y a los creadores de ésta nueva tendencia, luego cuando se dieron cuenta de que estaban haciendo lo mismo que hacen los “modistas”, vieron que seguían cocinando lo mismo, y eso no era su objetivo, entonces empezaron a crear, a trabajar con los colores, las texturas, a pensar en los Cinco Sentidos, a crear maridajes con ingredientes que nunca se habían frecuentado en un mismo plato, o sea, empezaron realmente a crear algo realmente nuevo, algo que tenía un sentido, consistencia, y no servía solamente a aumentar las ventas, si no a aumentar la calidad de su trabajo, del producto de sus ideas y la satisfacción de los clientes que saben apreciar éste tipo de morfologías.

De ahí ha salido la moderna cocina molecular representada especialmente por grandes maestros como mi paisano Adrian Ferrá de El Bulli, ganador de 5 titulos como mejor restaurante del mundo, o a Heston Blumenthal del “The Fat Duck” en Inglaterra, desgraciadamente para mi, éstos grandes chefs, además de tener medios y estructuras que no están a mi alcance, utilizan frecuentemente nitrógeno líquido, y dado que soy pirómano desde pequeñito, hacer mis experimentos en la cocina para preparar un sorbete de anguila noruega podría poner en peligro la seguridad del barrio.
Ahora después de todo éste rollo os voy a presentar una técnica casera para aumentar la calidad de nuestra cocina, vamos a crear esencias.
Todos conocemos el consomé, caldo concentrado elaborado con carnes o con pescado (fumet), tradicionalmente, el consomé se consume como entrada en las comidas y muchas veces es utilizado en cocina como base (fondo) para cocinar varios tipos de platos, en práctica usamos una “esencia” o “extracto” para “perfumar” el plato que estamos preparando, dándole más sabor o creando una combinación de sabores.

La técnica que os quiero presentar nos permitirá obtener “esencias” ya sea de carnes, que de frutas, quesos, vegetables y todas las combinaciones de ingredientes posibles, ésta técnica se llama “filtro de gelatina”.

Tradicionalmente, para “clarificar” el consomé se usa clara de huevo, la cual atrapa las partículas sólidas y al retirar la clara nos queda el líquido perfectamente limpio, en la nueva técnica vamos a usar gelatina, el proceso es bastante simple aunque dura de dos a tres días.
Primero prepararemos el caldo con los ingredientes deseados, también puede ser un jugo (verduras, frutas, etc.), una vez preparado lo filtramos y disolvemos un poco de gelatina en el compuesto, una pequeña parte de lo que normalmente se usa para hacer un postre de gelatina, no es necesario añadirla a los caldos de carne porque ya contienen gelatina en modo natural.

Vamos a congelar el caldo durante la noche y al día siguiente pondremos el “bloque” de caldo congelado en un colador colocado sobre un recipiente con capacidad suficiente y lo dejamos en el refrigerador hasta que se haya descongelado completamente (uno o dos días).
Al congelarse el caldo, el agua empieza a formar cristales de hielo, mientras la gelatina, las partículas sólidas del caldo y las gotas de grasa quedan separadas del agua. Las moléculas de la gelatina se entrelazan formando una red invisible que atrapa todas las impurezas. El refrigerador juega una parte muy importante en el proceso, ya que mantiene una temperatura suficientemente fría para impedir que ni la gelatina ni la grasa se disuelvan, mientras los cristales de agua se descongelan llevándose los sabores que están atrapados en la red de gelatina, la cual se encarga de retener todas las partes sólidas, resultando un líquido totalmente limpio.

Las posibilidades son prácticamente infinitas, podemos crear “esencias” de jugo de zanahoria, de chocolate, de caldo de pescado, en fin, de todo lo que se os ocurra, sólo hay que recordar que en el caso de que la base de la esencia no sea caldo, o no contenga suficientemente líquido, cubriremos con agua y haremos hervir un poco, por ejemplo con el chocolate.

Ahora a hacer experimentos!

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Bagna Cauda

Vamos a preparar una “Bagna Cauda“, salsa típica de la zona del Piemonte en Italia, su nombre deriva del dialecto piemontés en el cual “bagna” significa salsa y “cauda” quiere decir caliente.

Vamos a picar en un mortero unos 100 gramos de ajos (se puede calcular una cabeza de ajo por comensal), una vez están bien picados añadimos 200 gramos de anchoas y las picamos hasta que quede una pulpa. Ahora en una cazuela de barro si es posible, calentaremos medio litro de aceite de oliva extra virgen, antes de que empiece a hervir añadimos los ajos y las anchoas que hemos picado, revolvemos suavemente y dejamos cocinar sin freir por unos 20 minutos, mezclando de vez en cuando.

Una vez terminada la cocción, disponemos la cazuela de barro sobre un hornillo de alcohol de ésos que se usan para las “fondues” en modo de que la salsa quede caliente.

Vamos a servir verduras crudas a nuestro gusto, antiguamente cuando la receta fué inventada se usaban cardos, pero podemos preparar bastoncitos de zanahoria, apio, rábanos, cebollines, y lo que más nos apetezca, también se puede acompañar con unas hogazas de pan rústico.

Ahora cada comensal va introduciendo las verduras deseadas en la salsa y acompañandose con la rebanada de pan llevarlas al plato.

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Salsa Romesco

Ésta salsa es típica de la cocina catalana, sirve para acompañar carnes, verduras y pescados.

Si no tenemos una parrilla a disposición, vamos a colocar en una bandeja unos 4 tomates maduros, una cabeza de ajo y asamos por unos minutos.

En un mortero picamos unos 100 gr. de almendras tostadas, 30 gr. de avellanas tostadas, 1 diente de ajo, una cucharada de sal, una rebanada de pan tostado mojado con vinagre, una o dos ñoras o en su defecto dos o tres cucharadas de pimentón. Cuando hemos conseguido una pasta bien fina, añadimos los tomates previamente pelados y los ajos asados, un chorro de aceite de oliva y seguimos machacando y mezclando todo en el mortero. Si queremos cambiar la consistencia de la salsa, basta añadir más aceite para hacerla más líquida.

Una tradición catalana es la fiesta de la calçotada“, se preparan los calçots en una parrilla a llama viva (ver foto)


Foto de Imma ruru

Una vez cocinados, se les quita la capa exterior calcinada y se untan con una salsa llamada “Salvitxada”, que es muy parecida a la salsa Romesco y en algunas ocasiones resulta ser la misma con un nombre diferente. Tradicionalmente se llevan a la mesa sobre una teja de barro y se acompañan con un buen Cava.

Cuando no tenemos a disposición los calçots auténticos, podemos sustituirlos por cebollas tiernas (cebolletas).

Espero que os guste

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Alioli

Aqui vamos con una receta especial que ayuda a acompañar muchos platos, el “Alioli” o “All i oli“, es una salsa típica catalana, se necesita paciencia y buena voluntad pero al final se goza y vale la pena.

Pelamos tres dientes de ajo, los picamos, los metemos en el mortero (ver foto) y le hechamos una cucharada de sal, empezamos a moler hasta que quede una pasta, añadimos un poco de aceite de oliva, y seguimos removiendo (siempre en la misma dirección) hasta que empieza a “ligarse”, entonces añadimos una yema de huevo y seguimos removiendo, si sigue ligando hay que añadir poco a poco (se necesita una mano amiga) un hilo de aceite de oliva sin abundar, porque luego se corta la salsa, y perdimos todo el trabajo, poco a poco, gota a gota, despacio, y vemos que va creciendo la salsa.

Cuando hemos obtenido la cantidad deseada, basada en la cantidad de aceite que le procuramos al alioli, podemos acompañar carnes asadas, conejo al horno, pollo asado, verduras, patatas fritas, patatas asadas, óptimas chuletas de cordero en perfecto estilo español, lo que sea, el único problema es que genera mucha sed, y provoca a los comensales abusar de las bebidas

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