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Fiambre de jamón y queso

Hoy tenemos una receta “huésped” de mi amiga Imma de Cocinitas, es ideal para una merienda o desayuno sabroso y fácil de preparar.

Empezamos quitando la corteza de 300 gramos de panceta en lonchas, luego quitamos también la corteza a las cortezas de pan de molde (cuantas sirvan).

En un bowl batimos tres huevos, salpimentamos, añadimos un vaso de leche y mezclamos bien.

Ahora embadurnamos con mantequilla un molde de horno de tipo “plumcake”, y lo forramos con lonchas de panceta dejando que sobresalgan las extremidades para poder cubrir más tarde.

Vamos a mojar las rebanadas de pan de molde en los huevos batidos y depositamos en el fondo del molde, encima colocamos lonchas de queso manchego (200 gramos en total), luego lonchas de jamón de York o Virginia (200 gramos en total), repetimos la operación hasta completar el molde, luego cubrimos con las extremidades de panceta que dejamos colgando del borde del molde, cubrimos con papel película y dejamos reposar durante una hora.

Ponemos en el horno a 200 grados durante 30 minutos, terminada la cocción dejamos enfriar, sacamos del molde y servimos, cortando rebanadas del fiambre.

Imma aconseja una ensalada de brotes tiernos aliñada con una vinagreta al vinagre balsámico de Modena, yo prefiero rúcula, y vosotros lo que queráis.



Puré de patatas especial

Hace tiempo me regalaron un bote de pimentón picante ahumado producido en España, éste producto está muy arraigado en la cocina española, participando alegremente en multitud de platos tradicionales. Pensé que podía hacer con éste polvo mágico que no fuera algo normal y me salió ésta inspiración que a continuación os presento.

Se llama Puré de patatas especial, precisamente porque es especial, y ahora sabreis porque, las patatas las vamos a cocinar usando la técnica típica de las Islas Canarias para preparar las “papas arrugadas“, la aprendí durante mi estancia en la Isla de Tenerife, para empezar hay que conseguir un kilo de patatas pequeñas, llamadas “patatas nuevas“, para ser precisos, no deben ser más grande que un huevo, las lavamos bien y las colocamos en una olla, agregamos agua hasta casi cubrirlas y añadimos varios puñados abundantes de sal marino, antiguamente se cocinaban directamente con agua de mar, pero como están las cosas ahora es mejor no hacerlo, ponemos la olla al fuego y la tapamos, originalmente se debería colocar una hoja de col entre la tapadera y la olla, si no tenemos la hoja de col podemos poner papel para hornear, dejamos cocinar hasta que se evapore el agua. Les quitamos la piel, luego las aplastamos con un tenedor o un aplasta patatas y dejamos a parte.

Ahora cocinaremos 100 gramos de panceta magra ahumada, si no queremos grasa cocinaremos la panceta cubierta de agua y dejando que se evapora junto con la grasa, cuando la panceta está crugiente la retiramos y con un cuchillo la desmenuzamos y separamos. Luego sofreimos ligeramente dos dientes de ajo con una cucharadita de aceite de oliva, añadimos dos cucharaditas de pimentón picante ahumado, mezclamos y dejamos que el aceite se perfume con el sabor del ajo y el pimentón, luego añadimos media cucharada de éste aceite sobre la panceta que hemos separado.

Ahora vamos calentar 300 ml. de leche, calentamos también una cacerola con las patatas, añadimos 80 gramos de mantequilla cortada en pedazos y mezclamos con una cuchara de madera para que se disuelva en el puré, añadimos dos yemas de huevo y seguimos mezclando, luego añadimos la leche a punto de hervor y mezclamos bien con un batidor hasta obtener un puré con una textura suave y omogénea, a éste punto añadimos la panceta perfumada, mezclamos una vez más y sacamos del fuego.

Antes de servir, espolvorearemos con pimentón picante ahumado y adornamos con unas hojas de perejil frito para darle un toque sofisticado.

Me gusta usar éste puré para acompañar un corte de carne a la plancha o a las brasas, espero que lo probeis y me comenteis vuestras impresiones.



Buñuelos del Ampurdán

Con los Buñuelos del Ampurdán la repostería triunfa en Cataluña. La tradición suele ligar las festividades religiosas con los más aquilatados dulzores.

En Cuaresma son muy apreciados los buñuelos, ya sean de viento, como los del Ampurdán. Por San José, festividad que coincide con el momento en que las gallinas son más ponedoras, nos deliciamos con la crema catalana, un dulce delicado, hecho de leche y huevos y cubierto con una capa de azúcar quemado a punto de caramelo. La Pascua nos trae las típicas “monas” catalanas, pasteles en los que generalmente aparece el huevo pascual, con el que obsequian los padrinos a sus ahijados. Las “monas” sólo se consumen en esta fecha. En la festividad de Todos los Santos, a pesar de su melancolía, se comen los deliciosos “panellets“, dulces elaborados principalmente con almendras y piñones.
Finalmente recordemos los dulces típicamente navideños como el turrón, de origen levantino pero que ha tomado carta de naturaleza entre los catalanes, y las “neules” que son los típicos barquillos que sirven para acompañar la crema catalana, flan, etc.

Hoy os propongo unos buñuelos del Ampurdán, seguramente mis amigos Imma y Jordi, que viven en ésa zona y estarán contentos, les vendrá un terrible apetito.

Empezaremos preparando la masa con levadura, colocamos 100 gramos de harina sobre una base plana, o en un “bowl” de cocina, formamos un volcán y en el centro añadimos 15 gramos de levadura y medio vaso (1/2 dl) de leche tibia. Se mezcla bien, formando una bola que se cubre con un paño y se pone en un lugar templado durante 30 minutos, con el fin de que aumente el doble de su volumen.

En un “bowl” se echan 300 gramos de harina, 150 gramos de azúcar,
3 huevos batidos, la piel de un limón rallada, media copita de anís, canela en polvo a gusto, una cucharada de semillas de anís molidas, la receta original incluye una cucharada de cilantro molido, como soy alérgico al cilantro no lo uso, además siento un profundo odio por ésa hierba, luego añadimos un pizca de sal y 50 gramos de mantequilla en estado líquido.

Añadimos la masa fermentada y amasamos bien hasta obtener una masa fina y blanda, a éste punto untamos una tabla de cocina con un poco de aceite y, con las manos también untadas vamos cogiendo pequeñas porciones de la masa (20 gramos) y formamos una bola que ensanchamos con los dedos y en su centro, con el dedo pulgar se les hace el agujero que les da forma de rosquilla, las vamos colocando en una placa igualmente untada de aceite. Una vez terminamos de formar las rosquillas, reservamos la placa en un lugar caliente durante una hora para acelerar la fermentación, la masa tiene que doblar su volumen inicial.

Una vez terminada la fermentación, calentamos abundante aceite en una sartén o freidora, y freímos las rosquillas, el aceite no debe estar demasiado caliente, pues esta pasta se quema enseguida. Una vez las rosquillas están doradas por ambas partes las colocamos sobre papel absorbente y espolvoreamos con azúcar.

Se pueden dejar enfriar, pero yo prefiero que estén calientes.

Para concluir en modo sublime acompañaremos los Buñuelos del Ampurdán con un buen vino Moscatel.