Hear Music de Starbucks
Probablemente habreÃs oido quejas sobre el uso “inapropiado” que la empresa Starbucks hace de la música y según mi parecer personal también del café, como ya algunas y algunos de los lectores de éste blog sabe, vivà en Italia por un breve perÃodo de 18 años, y si hay alguien que sostiene un culto por el café, ese es el italiano, me acuerdo que hace algún tiempo estába con mi media naranja en un Mall (centro comercial) de Rancho Mirage en la zona de Eastriver (California), para los más prácticos, a unos 20 kilómetros del más conocido Palm Springs, hacÃa un poco de fresco y mi compañera optó por un cafecito para calentar el cuerpecillo, entramos en un Starbucks y vi en la lista de productos que habÃa café “moka”, para mi, moka representa café yemenà comercializado a través del que fuera el gran puerto de Moka. Dicen que el moka fue el primer café utilizado en mezcla, junto a granos de Java, pues bien, éstos cabrones me dieron café de calcetin mezclado con chocolate, se me cayeron los “bollocks” y tiré el vaso a la basura, no es posible que alguien que “pretende” ser el número uno del café cometa errores sÃmiles, a menos que sea pariente de Mel Gibson.
Después de ésta breve iluminación sobre los conocimientos que tienen del café en Starbucks vamos a pasar a la música, ayer después de comer en un sitio raro de la placita de Gomez MorÃn en San Pedro Garza GarcÃa (Nuevo Leon - México) delante del HEB, y digo sitio raro porque pedà un sashimi de salmón en corte fino y me dijeron que tenÃa que ser de salmón y atún, porque ya estaba preparado, o sea, no puedes pedir lo que te dá la real gana, hay que comer lo que han decidido ellos, no tenÃa ganas de discutir, asà que solicité humilmente que al menos me proporcionaran salsa de soya natural y wasabi para que pudiera prepararme el condimento yo mismo, llegó la soya natural y el wasabi “en polvo”, le dà una oportunidad y preparé mi condimento, el wasabi no picaba, no sabÃa a nada y además los herejes habÃan condimentado los cortes del pescado por su cuenta (para esconder el sabor a refrigerador), de ahà lo raro del restaurante que además no es oriental, para que no caigais en la misma trampa, el local se llama HEAT.

Saliendo de ahÃ, mi compañera y un querido amigo que nos acompañaba quisieron ir al Starbucks a por el café, mientras mis acompañantes pedÃan noté que estaban vendiendo un disco de Ella Fitzgerald, inmediatamente lo compré, era una selección de 1956-1959, producida por una sociedad de Starbucks llamada Hear Music, lo cuales declaran estar “dedicados a ayudar a la gente a descubrir la gran música”, señores, no hay nada que descrubrir en Louis Armstrong, Tony Bennett, Nat “King” Cole, Miles Davis, Ella Fitzgerald, Marvin Gaye, Billie Holiday, Etta James, Elvis Presley, Sly Stone, Jackie Wilson, por favor. Además, la música que está vendiendo Starbucks refleja generalmente los inicios de éstos famosos personajes y no sus perÃodos de apojeo, por lo tanto es muy probable que la gente joven (los de los frappuccinos) no va a vivir precisamente una “gran experiencia” de éstos artistas y no los va a escuchar nunca jamás, resumiendo, éstos de Starbucks no estan ayudando a descubrir nada, es puro negocio habilmente disfrazado de buenas intenciones, otra porquerÃa en el mundo como su café moka o el expresso sin crema de café