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Rombos del Conde
Tuve una feliz inspiración que quiero compartir con vosotros, estaba trabajando en un artículo sobre el Umami (うま味), vocablo de origen japonés que significa: sabor gustoso. Esta sensación es debida a la presencia de detectores de los aniones de carboxilato procedentes del ácido glutámico en células especializadas en la lengua de humanos y animales. El glutamato monosódico se encuentra principalmente en el queso parmesano, las anchoas, el bacalao, y el jamón serrano español entre muchos otros productos, recomiendo consultar el enlace del Umami para conocer todas sus características.
Mi mente empezó a imaginar una mezcla de sabores que pudiera combinarse con las anchoas y culminar una pasta casera para el regocijo de todos.
Primero prepararemos la masa para la pasta casera como especificado en la receta de los Ravioli a la Bolognesa.
Ahora vamos a cortar la pasta en tiras de unos dos centímetros de ancho, luego las cortaremos en diagonal formando rombos a nuestro gusto, si no os gustan los rombos cortad simplemente tiras. Cubrimos con un paño de cocina y reservamos.
Seguimos con la salsa, para cuatro personas tendremos a disposición 500 gramos pulpa de tomate en trozos, o si preferís tomate natural cortado a cuadritos, hay quien pacientemente los hierve, pela y saca las semillas, yo como todo y me ahorro la tarea.
En un bowl colocaremos dos latas de filetes de anchoa en aceite de oliva, los sacamos del aceite y los cortamos a trocitos de un centímetro, luego añadimos una lata de aceitunas negras en salmuera, sin hueso , las lavamos y cortamos en cuatro partes, para terminar lavamos unos diez gramos de alcaparras en salmuera y agregamos al conjunto.
En una sartén vamos a sofreír dos dientes de ajo picados procurando que no se quemen, añadimos el contenido del bowl y mezclamos rápidamente durante un minuto, añadimos un vaso de vino blanco, dejamos evaporar y agregamos la pulpa de tomate, salpimentamos y a nuestro gusto añadimos una guindilla para realzar el sabor.
Dejamos cocinar unos 5 minutos si los tomates son de lata, 10 minutos si son naturales.
Ahora hervimos los rombos, como son caseros, basta echarlos en agua hirviendo, sal marino y unas gotas de aceite de oliva, cuando flotan en la superficie de la olla ya se pueden colocar en un colador.
Una vez terminada la operación los colocamos en una sartén ancha con una nuez de mantequilla derretida, añadimos la salsa que tenemos lista, salteamos para que se amalgame todo y servimos rociando los platos con perejil picado.
Espero que lo probéis y que sea de vuestro agrado, es una receta fácil y muy sabrosa.
Alcachofas asadas
Hoy ni carne ni pescado, porque mis amigos ruru y Jordy se quejan de que pongo recetas de pescado y ellos son carnívoros (aunque vivan cerca del mar)
He probado dos tipos iguales de alcachofas asadas, en Cataluña (España) y en Roma (Italia), prácticamente es la misma cosa, aunque han salido otras versiones de la receta, yo prefiero siempre las recetas tradicionales.
Éstas alcachofas nos van a servir como aperitivo o como acompañamiento de alguna carne asada, tipo costillas de cordero, chuletón, conejo asado con allioli, a vuestro gusto.
Nos agarramos una bellisimas alcachofas grandes, a mi me gustan las llamadas “mamma romana” (ver foto), si no encontramos las grandes también funcionan las de otro tamaño más pequeño.
Cortamos el rabo en la base para que se puedan quedar firmes, las giramos y les damos uno o varios golpes en la base o con la mano o con un cuchillo, hasta que se abran las hojas.
Salpimentamos y añadimos aceite de oliva con cuidado, para que todo quede entre las hojas de la alcachofa, abundar de aceite de oliva en el centro, para ayudar a que el “corazón” de la alcachofa se cocine en tiempo antes de que se quemen las hojas exteriores.
Si tenemos a disposición una parrilla o asador, las cocinamos en la parrilla, posiblemente con brasas de vid, o pueden ser de leña o carbón. Si no tenemos asador las ponemos al horno en una placa y las cocinamos unos 30 o 40 minutos a 180 grados (depende de la potencia del horno).
Cuando tenemos las hojas externas casi quemadas, es una buena señal de que ya están listas, pero podemos pinchar con un palillo (mondadientes) la base de la alcachofa (corazón) para ver si está tierna.
Pues ya se acabó! Así de fácil, la alcachofa es muy sabrosa y aporta muchas vitaminas.
Se me olvidaba decir que se comen arrancando las hojas y mordiendo el final de la hoja (la parte blanda) hasta que nos queda sólo el corazón, el cual nos dará el último orgasmo estomacal, si hemos preparado allioli, podemos también untar las hojas con la salsa.
Buen apetito!
Alioli
Aqui vamos con una receta especial que ayuda a acompañar muchos platos, el “Alioli” o “All i oli“, es una salsa típica catalana, se necesita paciencia y buena voluntad pero al final se goza y vale la pena.
Pelamos tres dientes de ajo, los picamos, los metemos en el mortero (ver foto) y le hechamos una cucharada de sal, empezamos a moler hasta que quede una pasta, añadimos un poco de aceite de oliva, y seguimos removiendo (siempre en la misma dirección) hasta que empieza a “ligarse”, entonces añadimos una yema de huevo y seguimos removiendo, si sigue ligando hay que añadir poco a poco (se necesita una mano amiga) un hilo de aceite de oliva sin abundar, porque luego se corta la salsa, y perdimos todo el trabajo, poco a poco, gota a gota, despacio, y vemos que va creciendo la salsa.
Cuando hemos obtenido la cantidad deseada, basada en la cantidad de aceite que le procuramos al alioli, podemos acompañar carnes asadas, conejo al horno, pollo asado, verduras, patatas fritas, patatas asadas, óptimas chuletas de cordero en perfecto estilo español, lo que sea, el único problema es que genera mucha sed, y provoca a los comensales abusar de las bebidas
Canelones de San Esteban
Hoy tocan los Canelones de San Esteban, en Catalunya se acostumbra a preparar unos canelones, llamados precisamente de San Esteban, se dice que el relleno de los canelones se acostumbraba a preparar con la carne que sobraba de la tradicional “Escudella i carn d’olla” del día de Navidad.
Vamos a mezclar 500 gramos de carne molida con 200 gramos de carne de cerdo, una costilla de apio picada, media cebolla morada, un par de dientes de ajo y una zanahoria maltratada a gusto.
Primero doramos las verduras, añadimos la carne, y cuando ya toma color, rociamos con dos vasos de vino blanco, añadimos una pechuga de pollo troceada y seguimos mezclando, añadiendo caldo de pollo o agua si se reseca.
Después de una hora de cocción, le añadiremos un seso de cordero (previamente cocido) y una lata de paté de foie, mezclamos bien.
Vamos a cocinar el tipo de pasta para lasagna, con sal marino y cuando la pasta esté “al dente” retiramos y enfriamos con agua para que no se pasen de cocción.
Una vez tenemos el relleno listo, lo pasamos por un robot de cocina, para que quede en una forma “pastosa”, vamos a enrrollar los rectángulos de pasta con el dicho relleno, cortando por la mitad la pieza, en modo de obtener dos canelones de cada envoltura.
Prepararemos una rica salsa de tomate (abundante) con cebollita picada y unos dientes de ajo, una vez lista, vamos a poner una capa en el fondo de una placa de horno con dos nueces de mantequilla y el resto de la salsa, encima de los canelones.
Preparamos también un poco de salsa bechamel y la agregamos al conjunto.
Cuando tenemos todo listo, rallamos abundante queso parmesano por encima y añadimos unos trocitas de mantequilla para que gratine, metemos la placa unos 20 minutos al horno (220 grados) y ya estamos listos para desarrollar una serie infinita de orgasmos estomacales que durarán hasta el día 28 (Santos Inocentes)















