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Caracoles a la llauna
Hace días que traigo un deseo casi morboso de comer caracoles, para mi gusto, una de las mejores recetas de caracoles de la cocina catalana es la de los Caracoles a la llauna (Cargols a la llauna en catalán), aunque existe una variedad infinita de recetas repartidas por las varias regiones del país, de todas formas, creo que los que saben más de caracoles son los habitantes de Lérida (Lleida en catalán), de ahí era mi abuelo y de él aprendí algunas cosas.
La palabra “llauna” en catalán significa lata, en la antigua tradición culinaria se usaban hojas de lata para cocinar los caracoles, mucho antes de que se crearan los recipientes adecuados (ver foto) para elaborar éste simple pero delicioso plato. La misma tradición antigua nos cuenta que cuando no existía la opción “grill” en los hornos porque tampoco existían los susodichos, se usaba quemar paja sobre los caracoles para cocinarlos por la parte de arriba, yo he tenido la oportunidad de presenciar éste tipo de cocción siguiendo las viejas reglas.
Vamos a preparar unos dos kilos de caracoles para unas cuatro personas, personalmente preferiría 4 kilos, porque los dos kilos me los como yo aunque deba sufrir tres días de indigestión.
Purgamos y limpiamos los caracoles como ya se explicó en la receta de Conejo con caracoles.
Vamos a colocar unos tres milímetros de sal gruesa (marina) en el fondo del recipiente que se va a utilizar, puede ser la “llauna” específica para éste plato (ver foto) o una placa de horno normal.
Colocamos los caracoles con la parte abierta de su caparazón hacia arriba en filas y los salamos para que saquen su baba, luego los rociamos con una mezcla de ajo,hojas de tomillo y perejil picados finamente o machacados en un mortero, yo le añado siempre una guindilla a la mezcla para resaltar el sabor de los animalitos, hay quien los cubre directamente con Salsa Romesco. Rociamos con aceite de oliva extra virgen, pimienta negra molida al instante y colocamos el recipiente sobre las brasas o eventualmente en el horno. La diferencia entre cocinar en el horno o sobre las brasas consiste en que sobre las brasas serán más sabrosos pero tendremos que girarlos a mitad de cocción para que se cocinen uniformemente, en el horno nos bastará activar la función de “grill” para obtener el mismo resultado, pero prefiero las brasas porque dan un mejor sabor a la comida.
Mientras se cocinan vamos a preparar un “Allioli” y una “Salsa Romesco” que servirán para degustar los caracoles. Me gusta también acompañarlos con una Escalivada, es fácil de preparar, asais pimientos rojos, cebollas, berenjenas y tomates aprovechando las brasas o el horno, condimentais con sal, pimienta y un hilo de aceite de oliva, podeis añadir anchoas, que no van de acuerdo con los caracoles, pero sirve para acompañar otros platos o como entrada para tomarse unas cervezas heladas.
Todo éste maravilloso paraíso de caracoles lo podemos acompañar con un buen vino del Priorato, ahora a buscar caracoles y practicar, me lo agradeceréis, y quien no quiera pues que sufra, pero en silencio…..
Gambas a la sal
Un poco de marisco para hoy, una tapa de Gambas a la sal, es una receta muy fácil y muy sabrosa. El mismo proceso se puede seguir para cocinar un buen pescado fresco o un pollo, la particularidad de éste tipo de cocción es que los jugos quedan bien concentrados generando un sabor exquisito.
Para preparar nuestras gambas a la sal vamos a conseguir unas 16 gambas, langostinos, o camarones, a vuestro gusto, contamos 4 animalitos por persona.
Llenamos una placa de horno con un centímetro de sal gruesa (sal de mar), pimienta negra molida al instante y perejil picado finamente, se puede utilizar también perejil deshidratado.
Lavamos los animalitos y los colocamos uno al lado del otro (sin sobreponer) sobre la sal, luego cubrimos todo con otro centímetro de sal gruesa mezclada con pimienta y perejil.
Metemos al horno pre-calentado a 200 grados por unos 20 minutos, terminada la cocción vamos a levantar la capa de sal que cubre las gambas, y las vamos sacando sacudiéndolas y/o dándoles unos golpes con el borde de la placa para eliminar los residuos de sal.
Vamos a servir acompañando con una tacita de aceite de oliva extra-virgen, un plato con limón y una ensalada verde a vuestro gusto, a mi me gusta la rúcula. Las gambas a la plancha también pueden servir para acompañar calamares fritos o rebozados (a la romana) creando en éste modo un plato mixto muy apetitoso.















