Comer bien alimenta tambien el alma
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Arroz a la Parellada

El Arroz a la Parellada, también llamado Paella Parellada nació en el restaurante El Suizo, situado en la Rambla del Centro en Barcelona, su creación se debe a un gourmet de finales del siglo XIX, don Julio Parellada, propietario del palacio de la calle de la Canuda, donde hoy está el Ateneo Barcelonés.
Un buen día se le ocurrió pedir al camarero Jaime Carabellido un arroz especial, que aportase todos sus tropezones, sin huesos, ni espinas. Se elaboró el plato, que no es fácil, y repitió su petición. Carabellido se entendió con la cocina pidiendo simplemente “Parellada”.
Bien pronto se popularizó el plato y se incorporó el “arroz a la parellada” a la minuta del Suizo.

Mientras estaba dando un vistazo a un viejo libro sobre la cocina española tradicional que conservo con extremo cuidado me he acordado de haber comido éste plato en el restaurante Set Portes, uno de mis preferidos en Barcelona, y casualmente el restaurante donde celebraron la comida de boda mis padres, entonces he pensado en compartir la receta, que como vereís es igual a una paella mixta con la diferencia de que todos los ingredientes (tropezones) están limpios de huesos y espinas.

Ingredientes para 6 personas:

1 pollo cortado en 12 pedazos y totalmente deshuesado
200 gramos de lomo de cerdo en seis pedazos
6 salchichas de tamaño mediano
6 langostinos, o gambas grandes pelados
200 gramos de calamares limpios cortados en arandelas
24 mejillones grandes cocidos y extraídos de sus valvas
6 trocitos de rape, sin hueso
6 trozos más de otra clase de pescado duro, como corvina, lubina, mero, etc., sin espinas
4 alcachofas
100 gramos de guisantes cocidos
4 pimientos morrones
unas hebras de azafrán
2 dientes de ajo
200 gramos de cebolla picada
200 gramos de tomates pelados y picados, o puré de tomate
2 decilitros de aceite
1 cucharada grande de manteca de cerdo
400 gramos de arroz
un poco de perejil picado

Vamos a limpiar las alcachofas cortando las puntas , el tallo y separando las hojas duras en modo de obtener el llamado “corazón, cortamos en 8 gajos cada corazón y luego los metemos en un bol con agua y jugo de limón para que no se ennegrezcan.
En una paellera puesta al fuego, con el aceite y manteca calientes, se fríen hasta dejarlos doraditos, los trozos de pollo, el lomo y los calamares ligeramente espolvoreados con sal; ya fritos se les añade la cebolla y las alcachofas, terminándose de freír todo, para añadir, por último, el tomate; rehogamos y añadimos un cucharón de agua o caldo de pescado, dejándolo cocer todo unos diez minutos.
Media hora antes de servir nuestro arroz ponemos la paellera a fuego vivo y echamos el arroz, los guisantes, cuadritos de pimiento morrón y caldo o agua hirviendo.
En un mortero machacamos el azafrán con los ajos, diluimos con un poco de caldo y añadimos a la paellera.
Revolvemos el arroz y a continuación colocamos los trozos de pescado y langostinos, previamente salados y salteados con un poco de aceite, añadimos también el fondo de cocción de la sartén; por último, se ponen los mejillones, las salchichas a trozos y unos triángulos de pimiento morrón, colocados con toda la simetría posible; se rectifica de sal y se termina de cocer en el horno.

[Fotografía Wikipedia/7 Portes]

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Arroz con pulpo

Me gusta el pulpo de todas las maneras, a la plancha, asado, estilo gallego, y también como lo vamos a preparar hoy, el arroz con pulpo, sabroso y sencillo en su preparación.

Para 6 personas lavamos bien un pulpo de 750 gramos, aquí voy a dar una pequeña advertencia, como los lectores habituales ya saben, yo prefiero siempre que los productos sean naturales, y en el caso de los productos del mar deben ser lo más frescos posible, de todas formas el consumismo nos ha traído pulpo congelado, pulpo pre-cocido, pulpo a trozos, etc. En ésta receta emplearemos un pulpo fresco, para evitar que se vuelva duro al cocinar se puede congelar una o dos semanas.

Colocamos el pulpo en una olla con agua hirviendo y sal, cuando el agua empieza a hervir sacar el pulpo y sumergirlo de nuevo, repetiremos ésta operación dos veces más, luego dejarlo cocer durante 30 minutos con la olla tapada.
Sacamos el pulpo, guardamos el agua y lo cortamos a trocitos de nuestro gusto, aconsejo que no sean demasiado pequeños para que resalten a la vista del plato.

Ahora vamos a pelar una cebolla mediana y picarla finamente con 3 dientes de ajo, sofreímos en una paellera con tres cucharadas de aceite de oliva, cuando el sofrito se va caramelizando añadimos 300 gramos de tomate triturado de tipo pelati (ver foto) y un pimiento verde cortado a cuadros, mezclamos y dejamos cocinar 10 minutos.
Incorporamos el pulpo, salpimentamos, una cucharada de pimentón picante, mezclamos y cocinamos 10 minutos, luego añadimos 500 gramos de arroz, un vaso de vino blanco y mezclamos bien, dejamos evaporar el vino y echamos el caldo del pulpo que tenemos guardado (caliente) calculando 3 veces el volumen del arroz, nivelamos la paellera agarrándola por las asas y moviéndola en sentido horizontal.
Cocinamos durante 20 minutos controlando el punto de sal, si se absorbe el caldo añadir más o añadir agua, el arroz debe quedar un poco caldoso.

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Tocino de cielo

El tocino de cielo es uno de mis postres favoritos, no me gustan los postres “duros” como el Cheese Cake o la Crostata italiana, me gusta el flan, la crema catalana, el tiramisú, y los pasteles esponjosos rellenos de crema pastelera o chocolate.


Este dulce es típico de Andalucía y tiene su origen en Jerez de la Frontera (España), tierra de vinos generosos, y precisamente gracias al vino se debe su creación, para clarificar el vino se emplean grandes cantidades de clara de huevo quedando sin usar las relativas yemas, en el 1324 las monjas del Convento del Espíritu Santo de Jerez de la Frontera decidieron emplear ésas yemas para producir éste delicioso postre.

Prepararemos una dosis para 4 personas, y empezaremos calentando dos vasos de agua en una cacerola, añadimos 500 gramos de azúcar y vamos removiendo hasta crear un jarabe con tonos amarillentos al dorarse, luego dejamos enfriar a temperatura ambiente.

En un bol colocamos las yemas de 10 huevos, y 4 huevos enteros, batimos enérgicamente hasta que queden espumosos, ahora vertemos lentamente (a hilo) el jarabe de azúcar y mezclando continuamente hasta obtener una pasta homogénea.

Ahora vamos a preparar el caramelo calentando medio vaso de agua y dos cucharadas de azúcar, removemos y dejamos que se caramelice, tomar á un color marrón oscuro (topacio).
Embadurnamos un molde o flaneras individuales con el caramelo, llenamos el molde o moldes pasando la pasta por un colador para eliminar eventuales grunmos y lo colocamos en una placa con agua hasta la mitad de la altura del molde, ponemos la placa en el horno y dejamos cocinar a baño María durante 45 minutos.
Para controlar si ya está cocido basta pinchar con un cuchillo, y si éste sale limpio quiere decir que ya está listo.

Dejamos enfriar a temperatura ambiente y cuidadosamente lo sacamos del molde, se sirve en pequeñas porciones dado el gran aporte calórico del postre.

Fotografía: Google.com

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Piadina Romagnola

Hoy vamos a preparar la Piadina Romagnola, es una receta fácil y útil para variar un poco nuestros desayunos o meriendas.


La Piadina Romagnola es una tradición de la rica cocina de la región de Emilia Romagna en Italia, junto a los platos y productos conocidos internacionalmente como la Salsa Bolognesa (ragú), la Lasagna, las Tagliatelle, Capelletti, y Strozzapreti, y el vinagre balsámico de Modena entre otros.

La primera referencia de la Piadina es del año 1371 donde en el libro Descriptio Romandiolae el cardenal Anglico de Grimoard describe la receta , y más adelante, entre el 1500 y el 1800 adquiere la forma actual. Se dice que el origen de la Piadina puede remontarse al pan consumido por el ejército bizantino durante su secular estancia en Romagna.

Durante los años de pobreza se preparaba la pjida armescla, preparada con harina de maíz y harina de trigo, y la llamaban la pjida ad furmantoun que indicaba la Piadina de la miseria.

Empezamos con 1 Kg. de harina de trigo, 150 gramos de manteca de cerdo, una pizca de sal, y agua suficiente.
La modernización de la receta nos permite usar leche en vez de agua para que sea más suave, también hay quien añade un sobre de levadura o 4 gramos de bicarbonato de sodio.
Amasamos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea y con una textura consistente, le damos forma de bola, la cubrimos con un paño de cocina y la dejamos reposar durante una hora.
Ahora vamos a dividir la masa en pequeñas bolitas que aplanaremos con un rodillo de cocina espolvoreado de harina para que no se pegue a la masa, formaremos unos discos de 25-30 centímetros de diámetro y de un espesor de 3 a 5 milímetros.


La cocción se realiza preferiblemente sobre una base de hierro fundido (llamado testo) muy caliente, o mejor sobre “terracotta” calentada a fuego vivo. Hay que cocinar la Piadina rápidamente, dándole vueltas, se irán formando unas bolas quemadas que son características de su aspecto.
Es importante agujerear la Piadina por los dos lados con un tenedor para mejorar la cocción interna.
Una vez cocinadas las Piadinas procedemos abrirlas por la mitad en sentido horizontal con un cuchillo largo y ahora viene la parte creativa de ésta receta.


El relleno de la Piadina tradicional es a base de jamón serrano, rúcula, y squacquerone, un queso típico de la región. También es tradicional la piadina llamada crescione, la cual se rellena con espinacas, mozzarella y tiras de embutidos. En su versión “dulce” también se rellena de mermelada o Nutella.


Agradezco la colaboración de mi querido amigo Andrea Fontana , “romagnolo” por excelencia, gran gourmet, gracias a él, hace varios años tuve la maravillosa oportunidad de conocer junto a su familia algunos secretos de la gran cocina Romagnola.

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