Crema de lechuga

Estamos acostumbrados a comer la lechuga en ensaladas, pero también podemos disfrutarla con la receta que os propongo hoy para relajar el estómago después de los ataques sufridos durante la pasada Navidad, es una crema ligera, llena de vitaminas y muy sabrosa.

Empezamos poniendo a remojar dos lechugas para que se liberen de impurezas, luego picamos un chalote mediano, 4 cebollas tiernas incluyendo un poco de la parte verde, y sofreímos en una cazuela con una nuez de mantequilla y un hilo de aceite de oliva, cocinamos a fuego bajo  hasta que se cristalicen sin tomar color.
Ahora lavamos bien la lechuga, separamos las hojas desechando las externas que generalmente están estropeadas, las juntamos y las cortamos en tiras alargadas muy finas (chiffonade), luego las añadimos al sofrito, mezclamos y cocinamos unos dos minutos, añadimos 500 ml. de caldo vegetal o agua  caliente con un dado de verduras, salpimentamos, y cocinamos por 20 minutos a fuego bajo.
Una vez cocinada la lechuga la colamos, guardando el líquido de cocción, luego la pasamos por una licuadora o robot de cocina para crear la crema, la volvemos a colocar en la cazuela, añadimos 30 gramos de parmesano rallado, 50 ml. de crema de leche,  mezclamos y seguimos cocinando unos 5 minutos, si la crema se vuelve demasiado densa añadimos líquido de la cocción.
Servimos caliente en plato o recipiente de cremas, adornando con perejil frito y acompañando con pan tostado frotado ligeramente con ajo. Personalmente también agrego un hilo de aceite de oliva extra virgen por encima de la crema antes de servir.

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