Buñuelos del Ampurdán

Con los Buñuelos del Ampurdán la repostería triunfa en Cataluña. La tradición suele ligar las festividades religiosas con los más aquilatados dulzores.

Buñuelos del Ampurdán

En Cuaresma son muy apreciados los buñuelos, ya sean de viento, como los del Ampurdán. Por San José, festividad que coincide con el momento en que las gallinas son más ponedoras, nos deliciamos con la crema catalana, un dulce delicado, hecho de leche y huevos y cubierto con una capa de azúcar quemado a punto de caramelo. La  Pascua nos trae las típicas “monas” catalanas, pasteles en los que generalmente aparece el huevo pascual, con el que obsequian los padrinos a sus ahijados. Las “monas” sólo se consumen en esta fecha. En la festividad de Todos los Santos, a pesar de su melancolía, se comen  los deliciosos “panellets“, dulces elaborados principalmente con almendras y piñones.
Finalmente recordemos los dulces típicamente navideños como el turrón, de origen levantino pero que ha tomado carta de naturaleza entre los catalanes, y las “neules” que son los típicos barquillos que sirven para acompañar la crema catalana, flan, etc.

Hoy os propongo unos buñuelos del Ampurdán, seguramente mis amigos Imma y Jordi, que viven en ésa zona y  estarán contentos, les vendrá un terrible apetito.  😉

Empezaremos preparando la masa con levadura, colocamos 100 gramos de harina sobre una base plana, o en un “bowl” de cocina, formamos un volcán y en el centro añadimos 15 gramos de levadura y medio vaso (1/2 dl) de leche tibia. Se mezcla bien, formando una bola que se cubre con un paño y se pone en un lugar templado durante 30 minutos, con el fin de que aumente el doble de su volumen.

En un “bowl”  se echan 300 gramos de harina, 150 gramos de azúcar,
3 huevos batidos, la piel de un limón rallada, media copita de anís, canela en polvo a gusto, una cucharada de semillas de anís molidas, la receta original incluye una cucharada de cilantro molido,  como soy alérgico al cilantro no lo uso, además siento un profundo odio por ésa hierba, luego añadimos un pizca de sal y 50 gramos de mantequilla en estado líquido.

Añadimos la masa fermentada y amasamos bien hasta obtener una masa fina y blanda, a éste punto untamos una tabla de cocina con un poco de aceite y, con las manos también untadas vamos cogiendo pequeñas porciones de la masa (20 gramos) y formamos una bola que ensanchamos con los dedos y en su centro, con el dedo pulgar se les hace el agujero que les da forma de rosquilla,  las vamos colocando en una placa igualmente untada de aceite. Una vez terminamos de formar las rosquillas, reservamos la placa en un lugar caliente durante una hora para acelerar la fermentación, la masa tiene que doblar su volumen inicial.

Una vez terminada la fermentación, calentamos abundante aceite en una sartén o freidora, y freímos las rosquillas,  el aceite no debe estar demasiado caliente, pues esta pasta se quema enseguida. Una vez las rosquillas están doradas por ambas partes las colocamos sobre papel absorbente y espolvoreamos con azúcar.

Se pueden dejar enfriar, pero yo prefiero que estén calientes. 😛

Para concluir en modo sublime acompañaremos los Buñuelos del Ampurdán con un buen vino Moscatel.

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  1. Hola Miguel, soy una incondicional de estos buñuelos y lo cierto es que no soy golosa, pero estos me pierden. En primer lugar gracias por la receta haber si de una vez por todas doy con los que a mí me gustan ya que las recetas son muchas pero el paladar es el paladar y el mío no da con la receta adecuada. Ahora mismo me pongo manos a la obra y si salen como deseo, no dudes que te lo comunicaré por este medio.
    Recibe un cordial saludo.